No,
seguro que no es una banda homenaje a Frank...
Disco
debút, declaración de principios sonoros.
Los Sinatras dejan claro en este trabajo sus influencias,
aunque nunca suenen a copia barata. Radiohead a la
cabeza, Nirvana como base, con la lógica influencia
de Pixies y con cosas que refieren a bandas como El
Otro Yo en sus pasajes más introspectivos o
a Cafe Tacuba. La batería de Guillermo Berta
(productor del disco) marca el ritmo, la velocidad
y crea el camino a través del cual el bajo
de Santiago Gelos y las guitarras alienadas de Sebastián
Lluberas e Ignacio Lasa pintan el paisaje y la voz
herida e hiriente de Diego Rebella (guitarra en mano
también) nos lleva a un mundo de sentimientos
siempre a flor de piel. Un sonido envolvente del que
es dificil escaparse, las letras de Rebella son historias
de derrotas pero no de rendiciones, y la música
(que lleva la firma de la banda en conjunto) sin mayores
cambios de estilo ayuda a crear una sensación
de unidad, de discurso corrido, lo que hace además
dificil elegir un tema dentro de esta maraña,
y por si fuera poco, a mitad del disco, el tema instrumental,
llamado Intro no hace más que terminar de hundirnos
en esa atmósfera tan densa.
Con un arte original, a cargo de Martín Tisnés,
muy bien presentado en un packing de carton, que lo
vuelve un objeto de colección este trabajo
(a cargo de Sondor que unido a futuros proyectos intenta
reposicionarse dentro de un mercado donde perdieron
pisada frente a sus competidores) sin inventar nada,
y apoyándose en los hombros de bandas muy conocidas
por estos lares, igual logra agregar un sonido que
faltaba hace un tiempo en este circuito.
Redacción:
Federico Méndez Odllakoff