Allá
por el año 2003 y luego de que sonara bastante
el demo de la banda, grabaron su primer disco. Ese
que los puso donde están, en ese lugar privilegiado
del metal y suena más que raro y por eso bien
vale la pena la aclaración, con un solo disco
se convirtieron en la primera banda que alguien nombra
cuando se habla de metal o hard rock uruguayo.
Un año después de sacar dicho trabajo
homónimo y de haberse ausentado durante casi
un año deciden comenzar a tocar en vivo. Desde
aquel toque en Pachamama hasta compartir escenario
con Sepultura no tuvieron descanso. Tocaron en ambos
MetalFest, en la estación con Horcas y Lörihen,
telonearon a Deep Purple y hasta se presentaron en
el Pilsen Rock pasado.
Rey Toro se ganó su reputación gracias
a estos recitales, gracias al apoyo de la gente, y
por eso la decisión tempranera, tomando en
cuanta lo mencionado de su único trabajo editado,
de grabar un disco en vivo y DOS fue el lugar elegido.
El disco comienza con toda la fuerza, como no podía
ser de otra manera, “La Sed y El Hambre y “Desierto”
son los elegidos para el arranque. Un repertorio compuesto
por los doce tracks del disco y cuatro nuevos temas
de los cuales “Caminando” y Viajar”
ya formaban parte de la lista a la hora de presentarse
en vivo.
Un arte de tapa característico del género
y un librito simple, con una gran foto de los integrantes
y la letra de los temas nuevos.
Si algo caracteriza a Rey Toro es su comunicación
constante con el público, dicha comunicación
entre Chupete y la gente también se ve plasmada
en el disco, la grabación en vivo de los temas
conocidos sumado el coro de la gente conforman un
verdadero disco de metal en vivo.
Así que ya saben, esta en las bateas el primer
disco de metal uruguayo en vivo y no sólo por
eso vale la pena tenerlo, sino porque es un “enorme”
disco.
Redacción:
Diego Curbelo